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miércoles, 18 de octubre de 2017

El primer beso de Pablo

Yo nunca le he dado su primer beso a nadie. El mío me lo dio una chica. No recuerdo los años que tenía, creo que unos quince o dieciséis, ella uno menos. Fue solo para nosotros, cerca de la gente, pero en la oscuridad, como si me diera vergüenza de otro modo. Allí se quedó, sin fanfarrias ni espectacularidad. Aún le guardo cariño.

La habitación estaba igual que la dejé cuando me fui hace veinte años, la foto con mi hermana en la coqueta, el baúl de juguetes bajo la ventana. La mayoría de la gente piensa que con la edad la vida se vuelve más y más dolorosa. Nos volvemos más pusilánimes, lloramos por lo que dejamos atrás y nos duele lo que podemos perder, tanto que domina nuestro día a día. Nos movemos guiados por nuestro terror a equivocarnos, a perder lo poco que hemos conseguido hasta ahora.

jueves, 22 de junio de 2017

La chica pelirroja

La chica pelirroja escuchó la canción entre el sonido de las olas y el murmullo de fondo de los chavales que corrían por la playa. David tarareaba una canción con la vista perdida en el horizonte del mar, se quitó los zapatos y metió los calcetines negros dentro. Subió un poco los bajos del pantalón del traje y hundió los pies con suavidad en la arena. Cogió un poco de arena con cada mano y frotó las yemas de los dedos con los pulgares dejando caer los finos granos sobre las rodillas.

Se sentó a su lado, tan cerca como para hacerle sentir incómodo. Vestía una camisa blanca y unos vaqueros azul claro. Se quitó las sandalias y las dejó a su derecha, entre los dos. David se giró con esa cara suya como si acabara de despertar, intentando entrar en situación, mirando las sandalias durante unos segundos.

lunes, 16 de enero de 2017

Prescindible

Miró por la ventanilla del taxi, la poca gente que quedaba por la calle a esas horas volvía con prisas a su casa para cenar con la familia, y se preguntó qué narices había hecho en su vida para resultar tan triste y prescindible. Sí, prescindible era la palabra.

Había leído varios libros de autoayuda, uno de ellos hablaba no sobre cómo ser imprescindible sino como ser indispensable, esencial, necesario. Este tipo de libros siempre le dejaban confundido, comenzaba muy ilusionado, con la esperanza de encontrar la varita que resolviera con unos sencillos pasos el rompecabezas de su vida, pero acababa más bien derrotado ante la evidencia de que todo aquello parecía no tener que ver con él.

Una vez intentó aplicar unas teorías sobre autoconfianza con una chica de su instituto. Las personas carismáticas eran seguidas como líderes por su seguridad y confianza, nadie quiere subirse a un coche donde el conductor no tiene claro cómo conducir o a dónde ir. Limpio, sencillo, claro.

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