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domingo, 3 de junio de 2012

El club de lectura de Bellasombra


El club de lectura de Bellasombra no existe. Al menos eso era lo que yo pensaba. La mayoría del personal del centro nunca lo llegará a conocer, y los pocos que lo conocen no hablan nunca del tema.

Todo empezó con aquellos golpes, aquellos pequeños golpes, imperceptibles. La primera vez que fui consciente de ellos fue exactamente hace un año. Lo sé porque aquel día perdí el trabajo y murió mi perro. Pasé la mayor parte del día haciendo papeles, por la noche no tenía ganas de cenar. Preparé un café cortado y me senté un rato a descansar. Me quedé dormido sin querer de puro agotamiento, y los oí. Estoy seguro de que los oí aquella noche.

La mañana siguiente fue tranquila, todos mis amigos me habían recomendado tomarme unos días para pensar y relajarme. Me levanté tarde, muy aturdido aún por los acontecimientos. A la tarde salí a dar un pequeño paseo, para que me diera el aire, y empecé a darle vueltas a esa sensación tan molesta que no paraba de martillear en mi cabeza.


La segunda noche no tenía sueño, intenté leer algo y me fui tarde a la cama. Abrí los ojos y el reloj marcaba las 4:43. Pude escucharlos con claridad, cinco golpes. Era un sonido hueco, leve, rítmico. Se paró, solo cinco.

Un día tras otro desperté a la misma hora, cinco golpes. Pasé una semana entera intentando averiguar de dónde provenía aquel sonido, pero no logré entenderlo. No tengo vecinos, el garaje duerme cerrado y durante el resto de horas no se oye nada.

Empecé a tomar analgésicos después de un mes aguantando aquel incansable dolor en la cabeza. No era fuerte, era más bien como si alguien estuviera arañando mi cabeza. Poco a poco, despacio, como rascando en una pared de yeso, dejando marcas en cada pasada.

Después de tres meses debía de tener un aspecto bastante desagradable porque varios de mis amigos empezaron a preocuparse por mi. Venían todos los días, se turnaban para estar conmigo. Me daban conversación e intentaban que no pensara en aquellos golpes que oía por la noche. Alguno se quedó conmigo a pasar la noche, pero aquellos días nunca escuché los golpes.

El día 5 de Abril fue el primer día que formé parte del club de lectura de Bellasombra. Fue Carlos quien me llevó. Él llevaba años siendo parte del mismo según me comentó. El club esta formado por unas veinte personas nada más, todas invitadas por un amigo que ya está dentro. La verdad es que fué todo un descubrimiento, y nunca le estaré tan agradecido a Carlos como aquel día. A partir de aquel momento empecé a olvidar mis problemas, los golpes cesaron cuando me trasladé al centro. Nunca he dejado de sentir esa sensación extraña dentro de mí, pero ya no me molesta, ya no importa más.

Leo todas las noches, rodeado de amigos. Relatos de viajes, poemas de amor y algunos días recuerdo que tuve un perro, que me gustaba salir a pasear con él, que tenía un trabajo, tal vez.

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