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sábado, 15 de diciembre de 2012

Despertar


La conclusión a la que pudo llegar fue que debía ser depresivo por naturaleza. Debía ser eso. Los buenos momentos los disfrutaba, sí, pero llegaba un punto en el que algo terminaba por presionarlo hasta la médula y desplazarlo a un rincón.

El teléfono empezó a sonar, lejos - ¿Dónde narices está el teléfono?. Se levantó perezoso de su ensimismamiento y empezó a buscar alrededor, como si fuera la primera vez que veía todo aquello que había en la sala. La cancioncilla dejó de sonar, pero él seguía allí plantado mirando embobado alrededor.

La canción. Empezó de nuevo, en algún lugar, por allí, y su mente salió de nuevo a la superficie. Se dirigió a la cocina y revisó por la encimera sin suerte. Puerta, pasillo, puerta. La habitación, estaba seguro.

El sol brillaba con la luz anaranjada del otoño y atravesaba las cortinas amarillentas desde el oeste al caer. El polvo se acumulaba en las mesillas y en la cómoda a la vez que parecía volar cubriendo toda la estancia. Allí estaba, sonando. Se encendía a la vez que vibraba, y Elisa tumbada sobre la cama parecía no enterarse de nada. Lo tenía encima de su pecho, bailando y bailando, como una rata enloquecida, pero seguía con los ojos cerrados. Una mano le colgaba fuera de la cama, y la otra agarraba una tarjeta de visita ya sobada que por lo que parecía había utilizado hace poco.

Pawel empezó a recordar, puso sus manos sobre los restos blanquecinos junto al despertador y arrastró lanzándolos al aire. Se tumbó junto a Elisa y cerró los ojos, intentando parar las absurdas lágrimas que empezaban a brotar.

sábado, 27 de octubre de 2012

Objetos perdidos

1.
Siempre pensé que el oficio de mi padre era especial. La mayoría de las personas que trabajan de cara al público terminan teniendo en su cabeza cientos de historias que aunque no les pertenecen, les convierten en un archivo andante. Mi padre tenía siempre una historia para cada situación. Era como aquellas personas que se saben el refranero de memoria, cada día tiene su refrán y su afán, y al contrario, hay más refranes que panes. Si no quería estudiar ahí estaba la historia del que no quiso estudiar y luego pasó su vida arrepintiéndose. Si quería quedarme en casa, ahí estaba la historia del psicólogo que recomendaba relacionarse para crecer. Si dudaba que carrera estudiar, ahí estaba el ingeniero o el arquitecto o el médico orgulloso de su trabajo.

Era increíble ver como hilaba la historia de un cliente que una vez conoció tan sólo escuchando unas pocas frases de tu argumento. Sencillamente perfecto, si no fuera porque mi amigo Pablo me desbordó el día en el que su padre nos enseñó la oficina donde trabajaba. Su padre se dedicaba (así, sin más que decir) a guardar lo que los demás perdían. En mi cabeza lo que una persona podía perder se reducía básicamente a cosas del tipo “paraguas” o “cartera”. Sin embargo, lo que ví aquel día aún está grabado en mi memoria, y perdurará hasta el día que muera.

jueves, 27 de septiembre de 2012

El desaparecido


Yo no me considero una persona rara. Aunque claro, cualquiera tiene sus manías y rutinas, yo diría que hasta lo raro sería no tenerlas. No me molesta que la gente pasee sus perros por las zonas verdes, pero me saca de quicio que les deje hacer sus necesidades al lado de los parques infantiles, aunque lo limpie luego. Me molesta que la gente preste más atención a su móvil que a la conversación que estamos teniendo. Nada raro diría yo.

Lo de raro seguramente me vino cuando comencé a trabajar de reponedor en el supermercado. En la zona de droguería. Sección higiene femenina. Ahora sí ¿no? Pues a mí no me ha parecido nunca tan raro, la verdad. Yo hago mi trabajo bastante bien, tengo todas las baldas limpias y bien surtidas. Sin embargo mis amigos empezaron a mirarme diferente. Después de unas semanas llegó el día en que sentí por primera vez tanto rechazo que pensé “me gustaría desaparecer !ya!” . Decidí que debía dejar de salir con ellos, y como en el trabajo me sentía a gusto seguí a lo mio.

sábado, 28 de julio de 2012

Escribir sobre ti


No te conozco al verte de nuevo
aún siento algo de vergüenza
si vuelvo a escribir sobre ti
me imagino pisando la arena
del camino que muestra tu espalda
y la curiosidad vence, me lleva
a perderme en tu piel descuidado
como aquellos que tienen la certeza
de que no desean ya volver atrás
porque no merece la pena recordar.

lunes, 9 de julio de 2012

Teatro diario en un acto


FERNANDO está recostado en uno de los sofás del salón con una escayola en la pierna, mientras MARIBEL intenta leer unas páginas de una novela de Murakami.

MARIBEL: No lo hagas, sabes que no me gusta. (Se revuelve inquieta en el sofá)
FERNANDO: (Con media sonrisa) ¿el qué?
MARIBEL: (Levanta la cabeza y se dirige a FERNANDO) Mirarme mientras leo, sabes que no lo soporto.
FERNANDO: No te miraba.
MARIBEL: Lo hacías. (Vuelve a empezar a leer)
FERNANDO: No sé cómo aguantas esos libros tan lacrimógenos.

(MARIBEL aguanta leyendo en silencio sin levantar la cabeza)

domingo, 24 de junio de 2012

Desarraigo


Lo único que aún conservaba de su madre era un retrato de su abuela, que desgraciadamente le recordaba sin ninguna duda a su ahora difunta progenitora. La naturalidad con que se tomaba el desplante que le había hecho al morir contrastaba con aquella ira subyugante que siempre parecía aflorar en cuanto las cosas no iban como él quería. Su madre siempre le amenazó con que aquello iba a pasar, y aunque él nunca corrigió su comportamiento, en el fondo de su ser siempre pensó que el amor de una madre era inquebrantable.

El hecho que seguramente cambió la relación de Armand con su madre fue el incidente de la biblioteca familiar. Aquella noche Armand explotó como tantas otras veces desde niño con una salida de tono egocéntrica, de aquellas que se deben atajar cuando uno aún es pequeño, porque cuando eres adolescente ya no hay quien las pare. Su madre era viuda, para él había sido viuda toda su vida, ya que su padre murió cuando él aún no caminaba. Era militar de carrera, pasaba poco tiempo en casa, pero aunque de cara a la mayoría del mundo era un tipo duro y cautivado por seguir normas constantemente, la relación con su esposa era puro romance. Su padre mandó decenas de cartas desde todos los destinos en los que tuvo que trabajar, con versos, aventuras y mucho cariño para su mujer.

domingo, 3 de junio de 2012

El club de lectura de Bellasombra


El club de lectura de Bellasombra no existe. Al menos eso era lo que yo pensaba. La mayoría del personal del centro nunca lo llegará a conocer, y los pocos que lo conocen no hablan nunca del tema.

Todo empezó con aquellos golpes, aquellos pequeños golpes, imperceptibles. La primera vez que fui consciente de ellos fue exactamente hace un año. Lo sé porque aquel día perdí el trabajo y murió mi perro. Pasé la mayor parte del día haciendo papeles, por la noche no tenía ganas de cenar. Preparé un café cortado y me senté un rato a descansar. Me quedé dormido sin querer de puro agotamiento, y los oí. Estoy seguro de que los oí aquella noche.

La mañana siguiente fue tranquila, todos mis amigos me habían recomendado tomarme unos días para pensar y relajarme. Me levanté tarde, muy aturdido aún por los acontecimientos. A la tarde salí a dar un pequeño paseo, para que me diera el aire, y empecé a darle vueltas a esa sensación tan molesta que no paraba de martillear en mi cabeza.

miércoles, 23 de mayo de 2012

El dolor como impulsor del cambio


No es la primera vez que oigo que la gente no cambia si no se ve forzada a ello. En la bibliografía de cualquier jefe de tres al cuarto (“manager” si eres cool) lo llamarán zona de confort, hacer cosas a las que no estamos acostumbrados es lo que nos lleva a aprender y a crecer como personas.

La teoría funciona (cómo todo) sobre el papel, bajo condiciones de cierta presión por conseguir algo, ya sea un reto personal o profesional, ya sea manejar una relación complicada o ya sea un problema de nuestra vida, uno tiende a ser más ingenioso. Y no sólo eso, se supone que tu forma de ser evoluciona y maduras, de tal manera que estás mejor preparado para afrontar situaciones similares en el futuro.

Esto tan bonito cada vez se lleva más al extremo. La vida se ha convertido en una carrera continua en la que lo único que hacemos es cambiar. Tu empresa está en constante cambio, porque se busca la excelencia y mejorar la eficiencia. Tu relación se convierte en una montaña rusa de búsqueda de sensaciones porque sólo renovar experiencias mantiene viva la llama de la atracción. Tus seres queridos enferman y lo pasan mal, tú mismo enfermas y lo pasas mal y debes dar gracias por ser mejor persona.

miércoles, 25 de abril de 2012

Te odio


Nadie me mira. Todos se fijan en ti, sus ojos. Sus ojos te miran y yo soy invisible. Hasta después de muerta te miran a ti, ahí los tienes, devotos de tus promesas. Me pediste que te diera refugio, y yo te abrí las puertas de mi casa. Aquel día dejé entrar la tormenta.

Te odio. Te odio tanto que maldigo el día en que nos conocimos. Maldigo aquel día por traerte, porque sé que no había otra salida, porque sé que no tenia elección, que una vez que te viera no podría escapar. Sigo siendo invisible porque no soy más que un punto gris a tu lado.

Añoro los días en los que pensábamos que viviríamos juntos para siempre. Añoro los días en los que reíamos imaginando qué sería de nosotros cuando fuéramos viejitos, de la mano.

Te echo de menos, lo sabes. No soy capaz de vivir sin ti. Te quiero, te quiero aun cuando no te tengo. Te quiero aun cuando me has hecho sufrir este calvario de vida sin ti. Me abandonaste en este mundo, perdido sin tus ojos para guiarme. Y no sé qué hacer para escapar.

jueves, 22 de marzo de 2012

Lucas

En estos tiempos en los que la integridad es una cualidad tan poco abundante, Lucas maneja con habilidad sus manos en el jardín. Ayer comenzó a pensar que todos nacemos con maldad en nuestro interior, o al menos con más facilidad para ser malos que buenos. Siempre lo supo, pero nunca lo pensó hasta ahora.

Acarició los brotes nuevos que esta primavera empezaba a traer, y limpió los pocos hierbajos que se escondían entre la tierra húmeda. Para ser buena persona hay que esforzarse. Para ser buena persona hay que sufrir y vivir el dolor de la vida. ¿Habrá alguna línea tras la cual ya no haya marcha atrás? Quizá sí, quizá no, aunque estaba convencido de que si la hubiera, él estaría del lado de los buenos.

sábado, 25 de febrero de 2012

Querida Gema

Querida Gema

Déjame que te cuente que esta tarde no he podido resistirme y he estado en el pueblo, visitando los lugares donde jugábamos de  pequeños. Sé que son tres horas de viaje, pero he salido un poco antes del trabajo para poder tener toda la tarde para pasear.

Al llegar me he fijado que el puente del arroyo es nuevo, me imagino que no tan nuevo como me imagino, pero ya sabes que hace tiempo que no pasaba. El agua no bajaba, como siempre, aunque no le echaré la culpa al verano, ya que recuerdo que incluso en primavera no era muy distinto. Al entrar en el pueblo me he parado a saludar a la vecina de la primera casa, que estaba sentada a la puerta, pero creo que no me ha reconocido.

He girado en la plaza sin pensarlo, aún estaba acordándome de los helados en el bar, ahora cerrado, y los cafés con hielo ya de mayores. He aparcado pegado a la casa de mis abuelos, sabía que no tenía las llaves, pero no he podido pensar en un lugar mejor. La verdad es que está algo más vieja de lo que recordaba, pero me emociono aún al pensar en mis abuelos de aquí para allá, ora almacenado leña para la navidad, ora regañándonos por andar a la gresca.

martes, 21 de febrero de 2012

La máscara

## Comentario
El blog de DeCabo ha publicado un nuevo Final Imaginado llamado "La máscara"
## Fin comentario

martes, 31 de enero de 2012

Optimista compulsivo


Vivo a cinco minutos de la persona que me gustaría ser. Cada cierto tiempo me doy otra oportunidad de cambiar, aunque siento que soy otro muerto viviente entre tantos, caminando entre indiferentes, predicadores y estafadores.

Tiendo la ropa en la ventana como quien tiende sus recuerdos del pasado, anhelando reconocerme en alguna de las prendas que llenan el día a día. Hoy pensé que escribir un poco me liberaría, que me dejaría ir un poco. Me saltaría la gente en el supermercado, me olvidaría del trabajo, y tal vez, tan sólo tal vez me saltaría tan bien la cola de mis pensamientos negativos.

Tras las inyecciones de dolor de la noticias, esta mañana he tenido un momento de lucidez. Incluso sentí la tentación de ser amable (¡Dios mío! Me he vuelto loco, ¡tan pronto!), esta oscura persona me tortura haciéndome sonreír, pero finalmente lo he dejado pasar, por si acaso alguien me reconocía.

Si eres de los que usa las redes sociales para predicar su propia propagada político-religiosa, no pierdas el tiempo conmigo, dejé de creer hace tiempo. Sé que me tacharás de optimista, pero me voy a arriesgar.


jueves, 26 de enero de 2012

La mirada perdida


Teresa recorrió el hall del hotel con la mirada perdida. Los arcos de piedra enmarcaban los grandes ventanales mostrando el mar abierto, azul oscuro. Los olores a fruta invadían el aire, y se alegró de no escuchar ningún piano de fondo. Siguió caminando entre las parejas de novios que se arremolinaban entorno a un guía turístico, como niños de excursión revoloteando alrededor del profesor, y se sentó en unos de los sofás mirando hacia la entrada.

Pasaron 30 minutos hasta que se decidió a pedir un café. El sol comenzaba a caer cuando el camarero se acercó para dejar la taza sobre la mesita.  Abrió la chocolatina y dejó que se deshiciera en su boca mientras intentaba mantener la calma.

jueves, 19 de enero de 2012

Quiero que lo dejemos


- Quiero que lo dejemos.
- A qué te refieres, ¿qué vamos a dejar?
- Te voy a dejar.
- Me...me dejas de piedra. ¿Así? ¿De repente?, si ayer mismo estuvimos discutiendo sobre el color de la mesa del comedor...


- Ese es el problema, no funciona, nuestra relación no funciona. Lo he estado pensando y creo que estamos perdiendo el tiempo.
- ¿Qué lo has estado pensado? Yo creía que tú no pensabas en esas cosas, quién te ha dicho que estamos perdiendo el tiempo, esos amigos tuyos nuevos, los de las clases de meditación...
- Pablo, esto no va bien, ya casi no coincidimos en nada.
- Ya sabia yo que esas tonterías de las clases de meditación no eran una buena idea.

martes, 3 de enero de 2012

La lista de libros


Hoy me he dado cuenta de que no voy a ser capaz de leer todos los libros que tengo pendientes. He hecho listas para que no se me olviden, pero ya tengo varias, nunca recuerdo dónde guardo la última. Quizás en la nube no sea un mal término incluso para una mente desconectada de la virtualidad como la mía.

La lista actual tiene la suerte de contar con el libro electrónico como compañero de viaje. Eso nos facilita mucho la vida. Si fuera un melómano no me sentiría tan mal de contar en mi lista con títulos tan dispares, siempre se ha dicho que la riqueza está en la mezcla.

Chejov se ríe de Sherlock Holmes porque sospecha que no hay Nada interesante en Laforet. Poe se ve extraño animando a un triste Al’Thor por ver morir a su creador antes de que La Rueda del Tiempo pudiera dar su último giro en esta Era. Pero claro, los versos de amor fallecieron y aunque resisten los libros que los vieron nacer, no pasan del rango de olvidados en algún cementerio de aquellos.

Cojo una cerilla de aquel restaurante mejicano en Suiza, y la prendo con celeridad, que no hay tiempo que perder. Mientras la funda abraza los chips de mi e-libro entre llamas, tacho uno tras otro los títulos que ya no leeré, y al tachar el último comienzo a pensar cuál será el siguiente libro que lea.

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