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viernes, 16 de diciembre de 2011

Su propio guión


El miedo siempre lo sentía en el estómago, era su semáforo de estrés. Ya habían pasado más de dos años desde que se diera cuenta de que algo no iba bien, pero hasta hoy no había sido capazde entender cuál era su problema. Era tan sencillo de pensar como difícil de solucionar.

Todo parecía estar cogido con alfileres, como diría su abuela. Su vida, su trabajo, sus relaciones. Vivía en un caos permanente, cuyo frágil equilibrio era un misterio que perforaba su ánimo día a día. Cada día era una prueba más retándole a mantener la depresión a un lado. Cada día sabría si algo nuevo estallaría, se rompería o se mantendría arriba.

Javier se acuesta relativamente temprano, intenta madrugar y empezar con ánimo el día. Es diligente en su trabajo e intenta ser complaciente con sus amigos. No tiene a nadie que le haga las tareas en casa, se esfuerza por hacerlas por sí mismo. Y entonces ¿por qué tenía esa sensación constante de agobio? ¿Por qué tenía esa presión en el estómago que no le permitía dormir tranquilo? ¿Por qué nada le hacía sentir alegre? ¿Por qué tenía siempre ganas de dejarlo todo y salir corriendo?

Había reescrito su propio guión tantas veces que ya era difícil entrever si la película iba a ser una tragedia o simplemente una comedia de mal gusto, tanto más complicado decir si iba a tener final feliz. Lo que estaba muy claro es que nadie le pagaría un euro por él.

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