Translate

domingo, 19 de junio de 2011

La ira

[El comprador de recuerdos II]

El precio de la ira suele ser bastante más caro que la simple contra-prestación de haberse desahogado. “La ira es un estado mental generalmente sano” - mi ira se ríe de ti, dentro de mi cabeza. Yo no necesito cafeína, ni bebidas energizantes. Solo el silencio que calma lo que parece enfadarme sin descanso.

Es una sensación que comienza pensando que eres inútil, y que acaba llamándote imbécil a la cara. Sí, lo sé, alguna vez me ha costado tener la nariz rota. En una sociedad moderna la ira no tiene lugar, es frustración acumulada, vayámonos al campo, al cine o a jugar a la play. Me cago en la play y en todos los adultos que reviven su infancia cuando son adultos. Mi padre ni bebía, ni me pegaba, y mi madre no me dio más que cariño. Pero aquí estoy yo, “ira pasiva”, me dijo el cabrón del psicólogo. Que tengo que expresar mis sentimientos de otra forma, que sea creativo - y sonreía el muy idiota. En su vida no se ha arrepentido más de sugerir tal estupidez.


- Señor Brandon, nos toca en un momento. ¿Recuerda todo lo que le he dicho sobre su declaración? No sonría y no se enfade, no mire a los ojos del jurado, mantenga actitud de arrepentimiento, el abogado de su psicólogo intentará hacerle saltar - Aquel abogado sonrió de medio lado y me dio una palmadita en el hombro.

- Será gilipollas - pensé.

Tal vez aquel no era el momento de darle dos hostias bien dadas, pero por desgracia aquello se me vino a la mente cuando los guardias de seguridad me estaban ya tirando al suelo, intentando salvar algo de la cara de aquel abogado de mierda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Buscador de finales imaginados

Loading