Translate

jueves, 19 de mayo de 2011

Katia

Las tardes de verano parecían eternas aquel año. Hacía un calor especialmente pesado, aturdía los pensamientos, pero también los sueños. Y las esperanzas. Corrían mediados de Julio, y no hacía más que pasar gente hacía el centro, con sus conversaciones y sus miradas.

La ventana de Katia daba a una calle bastante transitada del pueblo, la utilizaban todos aquellos que venían del norte y de las villas de la sierra. Los viernes hay mercadillo, por lo que el pueblo se llena de ganaderos y agricultores que normalmente no tienen contacto con la masa ignorante de nuestra sociedad.


La silla de ruedas de Katia le permitía visitar sin problema el jardín de la parte de atrás, pero a ella siempre le ha gustado estar pendiente de la ventana del salón, con vistas a la calle.

- ¿Ya estás de nuevo en la ventana? - preguntó la madre de Katia.

- Sabes que me gusta.

- Pues a mí me preocupa, tienes que divertirte con tus amigas - insistió.

- No son mis amigas, los amigos te quieren como eres y yo soy una molestia para ellos - rezongó cerrando las cortinas.

Katia no tenía ganas de volver a intentar adaptarse a nadie, lo había intentado tantas veces que realmente era más feliz sola que acompañada. Movió la silla hasta el televisor, y tras escuchar algo sobre la falta de motivación de nuestra juventud, la apagó.

Cogió el libro de la mesa y partió rumbo a la cocina, a prepararse un té.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Buscador de finales imaginados

Loading