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sábado, 19 de junio de 2010

Me equivoqué el día que te conocí

Me equivoqué el día que te conocí. No debí estar allí.

Hoy se levantó como un día cualquiera, perezoso y sin muchas ganas de desayunar. Cogió un cigarro y lo encendió en la ventana. Los días de verano eran perfectos para fumar en la ventana. El camión de la basura pasa rugiendo, la brisa de la mañana ya marca ese calor que derretiría el resto del día las calles de Madrid. Las primeras familias con niños cogen el coche para pasar un día de excursión, y él tendrá todo el tiempo del mundo para sus libros. Debería estar cansado de sus rarezas, pero nunca encontró otra cosa que le enganchara más.

Los cafés de Francis eran especiales, demasiado dulces para todo el mundo, empalagosos dijo alguien, eran música para sus sentidos. Y ahora no espera más, nada más que pasar unas cuantas páginas más, no hay limites hasta Septiembre, no hay forma de parar, nada podría cambiar. Pidió otro café más, esta vez con canela, cogió el azucar moreno y se volvió a sentar junto al ventanal.


No existe esta tarde nada más que la excepción, hacer todo surgir a su alrededor, las fotos de Pzis-ter en Flickr siempre le han gustado, pero son demasiado cálidas para ser perfectas. Hoy no quedará con Martín, bajará a la tienda marroquí a por algunas especias y preparará algio especial esta noche, para celebrar que nada cambió.

La tienda estaba vacía cuando entró cerrando la puerta suavemente. La dependienta le sonrió y entonces sintió vertigo, sintió que algo se había transformado a su alrededor, y entró detrás de él. No había elección supo después, no hay dirección, sólo había que dejarse llevar, no había manera de parar lo que había comenzado. Querrá parar, querrá encontrar en su mente lo que dejó atrás pero no podrá nunca más. Es lo único que pasará, es lo único que puede ser, hola hermana de amor, sexo y vida.

Me equivoqué el día que te conocí. La única excepción que existe ahora es estar contigo, la única norma son las noches contigo y desayunar a mediodia en casa. Los libros se cansan de hablar entre ellos porque ya conocen sus historias, y tu imagen es la única foto que no puedo borrar de mis dedos.

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