Translate

sábado, 19 de junio de 2010

Me equivoqué el día que te conocí

Me equivoqué el día que te conocí. No debí estar allí.

Hoy se levantó como un día cualquiera, perezoso y sin muchas ganas de desayunar. Cogió un cigarro y lo encendió en la ventana. Los días de verano eran perfectos para fumar en la ventana. El camión de la basura pasa rugiendo, la brisa de la mañana ya marca ese calor que derretiría el resto del día las calles de Madrid. Las primeras familias con niños cogen el coche para pasar un día de excursión, y él tendrá todo el tiempo del mundo para sus libros. Debería estar cansado de sus rarezas, pero nunca encontró otra cosa que le enganchara más.

Los cafés de Francis eran especiales, demasiado dulces para todo el mundo, empalagosos dijo alguien, eran música para sus sentidos. Y ahora no espera más, nada más que pasar unas cuantas páginas más, no hay limites hasta Septiembre, no hay forma de parar, nada podría cambiar. Pidió otro café más, esta vez con canela, cogió el azucar moreno y se volvió a sentar junto al ventanal.

domingo, 6 de junio de 2010

Yo creo

Últimamente me inclino a pensar que existe la reencarnación. Debe existir la reencarnación. ¿No es verdad que las cosas no deberían ser así? ¿No has sentido alguna vez que las cosas no deberían ser así? No, no deberían ser así.

Cómo diría Calamaro, hay veces que me gustaría ser una flor en la ventana, ni levantarme por las mañanas, ni pasarme el día delante de un teclado. El destino no debería existir, y si existe habría que derogarlo, aparcarlo en un rincón de nuestras vidas para siempre. El destino es lo peor que te puede pasar en la vida, porque si fuera yo mismo el destino, me encantaría jugarte unas cuantas malas pasadas. Te haría nacer en un país subdesarrollado, sin posibilidad de agua potable, sin posibilidad de salir. O quizás sería más benébolo y te dejaría nacer en un país en vias de desarrollo, con un presidente elegido por todos y con poder para todo, con su delincuencia sin control, para que sólo pudieras dar paseos al atardecer si son por el salón de tu casa.

Buscador de finales imaginados

Loading